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miércoles, 11 de septiembre de 2013

EL PRIMER DESCENSO DEL ATLANTE

Atlante es un equipo de muchísima tradición. Fue fundado en 1916, ingresó a la Liga Mayor en 1927 y se convirtió en una de las diez escuadras que iniciaron el profesionalismo en 1943. Sin embargo, a pesar de contar con tres títulos de la era profesional, su historia ha estado marcada también por momentos muy amargos. Ha sufrido dos descensos, el primero de los cuales ocurrió al final de la 75-76. Desde mediados de los años sesenta, el Atlante ya no era manejado por el legendario General Núñez, sino por “Fernandón” González, un empresario que contaba con fama de tacaño y, por si fuera poco, de americanista. El retraso en el pago de sueldos y la falta de instalaciones para entrenar eran cosa de todos los días. Asimismo, hacia poco tiempo que ídolos atlantistas como Rafael “Wama” Puente (hoy comentarista) y Marcos “El Mugrosito” Rivas habían abandonado el plantel. Los refuerzos que llegaron para sustituirlos, el arquero argentino Rubén Omar Sánchez (maestro de Federico Vilar, por cierto) y el volante uruguayo Orlando Medina, pese a ser elementos de prestigio, no fueron suficientes para levantar a un equipo cuyo escaso corazón y fútbol sólo le alcanzo para ganar cinco partidos de 38.
No obstante, los “Potros” todavía tenían esperanza, en esos años estaba de moda jugar liguillas para no descender y su rival era un equipo que apenas llevaba dos temporadas en Primera División: Atlético Potosino. La prensa daba como favorito a los azulgrana, pues además de su prestigio, cerrarían la serie en el Estadio Azteca. El primer partido entre Cachorros y Azulgranas, celebrado en el Plan de San Luis, culminó con una magra ventaja de 2-1 para los locales. El juego de vuelta se celebró en el “Coloso de Santa Úrsula”, el 29 de julio de 1976. Los Potros no jugaron mal y tuvieron muchísimas ocasiones de gol, mas no contaban con que Amado “Tarzán” Palacios tendría la mejor actuación de su vida, y que, atajando todo balón que llegaba a su marco, rompería sus ilusiones de permanecer en el máximo circuito.
Al final del partido, se desató el llanto entre los aficionados, jugadores y directivos azulgranas. No podían creer que el legendario Atlante cayera a la Segunda División, sin embargo, era la cruda realidad. Los protagonistas de aquel partido fueron los siguientes: ATLANTE: Rubén Omar Sánchez; Arturo Zamora, Rolando Mejía, Rafael Romero Reyes e Ignacio Negrete (Gabino Pedroza); Orlando Medina, Alfonso Techera (Crescencio Sánchez) y Gustavo Beltrán; Gerardo Lugo (padre del jugador de Tigres), Alberto Romero y Enrique Zamora. Eran dirigidos por la dupla formada por Carlos Iturralde y Dagoberto Moll. POTOSINO: Amado “Tarzán” Palacios; Salvador Carrillo, Marco Martínez, Alfredo Montelongo y Mario Gutiérrez; Eduardo Peralta, Fernando “Pipo” Blanco y Hugo Coscia; Jorge Davino (padre de Duilio y Flavio), Oswaldo Lamelza y José Luis Martínez. Luego entraron Javier Amaya y Nery Castillo (padre del jugador del Rayo Vallecano). Su entrenador era el argentino Luis Grill.

4 comentarios:

  1. El Atlante un equipo de prosapia y leyenda el cual los años han castigado terriblemente con directivas patéticas, irresponsables y que han terminado con una tradición. Aquel descenso del Atlante fue resultado de un cumulo de años penosos, donde ha falta de liquidez se vio obligado de vender sus figuras y comprar baratito, como hoy el Señor Burillo lo ha hecho con el cuadro del arrabal, y parece ser que el hacha se viene de nueva cuenta sobre la garganta azulgrana.

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  2. Por supuesto, a menos que el Atlas diga lo contrario.

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  3. El tercer equipo con más temporadas jugadas en Primera (sólo a faltado a 2, la 76-77 y la 90-91); tu dirás si no es de tradición este equipo que pareciera destinado a la tragicomedia de ser gitano y no competir en poder adquisitivo con otros planteles.

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  4. Hoy a cuatro años de esta entrada, los potros viven hundidos en la liga de Ascenso, estuvieron a punto de ser desafiliados por incumplimiento de pagos e incluso se manejó la posibilidad de que los Loros de Colima adquirieran la franquicia para permanecer en la categoría de plata.
    Tristemente, la FMF asestó un golpe más a los azulgrana, ya que ahora no tienen derecho a ascender por no cumplir con el aforo mínimo de 20000 en el Andrés Quintana Roo. Muy triste que un equipo legendario este sufriendo estás penurias

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