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lunes, 7 de abril de 2014

EL SEGUNDO DESCENSO DEL ATLANTE


La situación parece decidida, al menos futbolísticamente, pues en la mesa todo puede pasar, el Atlante caerá por tercera ocasión a la segunda categoría. Los Potros sufrieron su primer descenso en 1976, tras caer en serie de ida y vuelta con el Atlético Potosino (1-2 y 0-0). En 1990 padecerían el segundo, cuando todavía no se utilizaba la polémica tabla de cocientes, se iba el último de la tabla y ya.

La 88-89 fue una gran temporada para el Atlante, lograron ser segundos de la tabla general y, pese a que no consiguieron llegar a la final, todo presagiaba buenos tiempos para los “azulgrana”. Sin embargo, las cosas fueron distintas. Ricardo Lavolpe, co-entrenador del equipo, se fue a las Chivas (a las que nuevamente ha regresado), dejando solo con el mando del equipo al también ex guardameta Rafael Puente. José Antonio García, ya desde entonces directivo del equipo, tuvo la “genial” ocurrencia de sacarlos de la capital y llevárselos a Querétaro, ciudad en la que nunca pudieron arraigarse. Por si fuera poco, también salieron varios jugadores que habían sido fundamentales: Eduardo Rergis, Jesús “Chucho” Ramírez y Eduardo Moses se fueron al Veracruz; el portero Adrián Marmolejo partió al Toluca; René Isidoro al Atlas y Dante Juárez al Tigres.


Empezó la temporada y los refuerzos, el brasileño Carlos Seixas, el goleador Francisco Uribe, así como los juveniles Raúl Gutiérrez, Miguel Herrera y Luis Miguel Salvador, no daban el rendimiento que se esperaba. Tras sumar siete partidos sin triunfo de la fecha 14 a la 20, “El Wama” Puente fue cesado y, en su lugar, llegó el argentino Carlos “Chamaco” Rodriguez, conocido también como “Chamuco” porque descendía a todos los equipos que pasaban por sus manos.


Las cosas no mejoraron y Atlante sumaría otros 10 partidos sin ganar (inexplicablemente el entrenador pampero no fue cesado). Ya la situación de los Potros era muy comprometida, pero aún así, se esperaba que al final de cuentas superaran a alguno de sus rivales en la lucha por no descender: Veracruz, Tampico Madero o !Cruz Azul!

La confianza regresó a los azulgranas cuando en la fecha 31 lograron superar a los Leones Negros 2-1, y más aún cuando vencieron dos jornadas después a los Jaibos (1-0). Pero, en los siguientes cuatro juegos, pese a enfrentar a cuadros entonces considerados débiles como Correcaminos, Morelia, Necaxa o Santos, Atlante no pudo sacar una sola victoria (dos empates y dos derrotas). El portero Zelada, pese a su fama, fue uno de los más criticados, pues varios errores suyos causaron que el equipo perdiera valiosos puntos.


De cara a la última fecha, La Máquina y los Tiburones Rojos ya estaban salvados, mientras que Tampico Madero superaba a los azulgrana por un punto. No había de otra más que ganarle al Monterrey y esperar que los tamaulipecos no triunfaran ante Irapuato. El sábado 5 de mayo se jugó el partido entre Freseros y Jaibos, terminando este en empate sin goles. El domingo 6, Atlante disputaría el encuentro decisivo ante Rayados. Los Potros nunca pudieron superar a la defensa regia. El balón no quiso entrar y, una vez concluidos los 90 minutos, el descenso se consumó.


Esta fue la desafortunada alineación de los atlantistas: Héctor Miguel Zelada; Pascual Ramírez, Oswaldo Ingrao, Vinicio Bravo y Rafael Jardón; Víctor “Harlem” Medina, José Luis González China y Carlos Seixas; Eduardo Garduño, Mario Ordiales y Paulo Souza.

Un año después, Atlante volvería a primera y dos más tarde se coronaría campeón. ¿Reverdecerán pronto laureles los azulgrana o esta franquicia casi centenaria vive sus últimos momentos en el fútbol profesional?

3 comentarios:

  1. Ni Dios Padre salvará al Atlante. Lamentablemente para su tradición y abolengo está condenado a su Tercer Descenso -Cuarto si contamos aquella Promoción-, a diferencia del 2001 no tiene poder, ni recursos ni un mecenas que le eché la mano. 270 minutos de vida le quedan.

    Lo más triste es que parece, al confirmarse su Descenso, nuevamente tendrán que buscar sede donde jugar. Su futuro comenzaría oscuro en el Ascenso.

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    1. Eso si no aplican la de comprar alguna franquicia. Ese Atlante siempre que se va regresa luego luego, ¿podrá hacerlo nuevamente, o vivirá lo que León, varios años perdido en el infierno?

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    2. Muy apenas tiene para medio mantener su nómina, dudo mucho que tenga para comprar su permanencia, como lo hizo Bernat con el Curtidores-Puebla o el infame Amado Yañez con el Querétaro-Jaguares. A menos que aparezca uno de esos repentinos mecenas que entran presumiendo solvencia de misteriosa procedencia, los prietitos están condenados.

      La verdad es que si el Atlante cae al Ascenso, sufrirá muchísimo para regresar, tal vez no tanto como el León pero más parecido que el de su viejo rival, el Necaxa. Probablemente lo mejor que podrían hacer los Potros, es regresar a su terruño, el que lo vio nacer, crecer y convertirse en un equipo de leyenda.

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