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martes, 23 de octubre de 2012

¿10 o 14?


Hace unos días, mientras convivía con un primo (más pequeño que yo), me enseñó una estampa que venía en no se qué producto de cierta marca de panes: Era un logotipo del América, pero la sorpresa vendría cuando leí en el reverso de la misma: Títulos: 14 ligas. Recordé de inmediato la polémica que por varios años ha habido al respecto, por lo que quiero aprovechar este espacio para tratar de poner fin a esta discusión de una vez por todas.

La discusión es un elemento asociado a la pasión deportiva. Defender unos colores por los que se siente cariño y respeto muchas veces apela al lado irracional del individuo, éste se despoja de los pensamientos coherentes y permite que le "hierva la sangre", defendiendo de todo, con todo y ante todos al equipo de su preferencia.

Aún con ello, hay quienes ni con el sentimiento inflamándoles el pecho pierden la lógica y la realidad, pero éstos son los menos -admitámoslo-. Cuando se meten con nuestro club, son los insultos, los reclamos, la burla y la historia (o al menos la parte que nos conviene recordar de ella) las armas más comunes con la que los aficionados salen a defender -y defenderse- ante cualquier indicio de polémica. Esto es parte del "sabor" y de vivir la pasión por un equipo: Sin rivalidades no habría clásicos; sin antagonistas no habría una historia llena de emociones que contar; sin rivales, no podríamos aspirar al triunfo ni a la mejoría continua... no podríamos jugar, siquiera.

No hay duda que las Águilas son un equipo de abolengo.
En México, uno de los equipos que mayor polémica levanta son las Águilas del América. Amado y odiado, nadie puede negar que el palmarés azulcrema es la envidia del 90% de los demás conjuntos. Sin embargo, una de las defensas en boga que los aficionados de dicho club utilizan para defender la grandeza y el abolengo del club de Coapa es el siguiente: "Nosotros hemos ganado 14 ligas", aún y cuándo los registros oficiales marquen a los emplumados como el segundo equipo más ganador de la era profesional, con 10 trofeos en sus vitrinas. ¿Quién tiene la razón, cuál es el argumento válido?

Recordemos que no sólo en México, sino en prácticamente todo el mundo, el fútbol comenzó siendo un deporte que se practicaba por mero gusto. De los patios de colegios y conventos, pasando por los terrenos pedregosos a la entrada de las minas y fábricas, hasta llegar a los bien cuidados céspedes de los clubes sociales más exclusivos, el fútbol nació y se desarrolló por gente que lo JUGABA (jamás me cansaré de resaltar esta palabra, su significado y su importancia para entender la esencia del deporte que nos gusta) y los disfrutaba sin más regalía que la satisfacción brindada. Es por eso que a la "infancia" del fútbol se le conoce como "época amateur"; es su masificación lo que provocó que las remuneraciones orillaran a que el espectáculo lo brindaran profesionales.

El América, fundado en 1916, ingresó a la Liga Mayor para la temporada 1917-1918, y en sus primeros años también escribió sus primeras grandes hazañas: Fue el primer equipo considerado como "Selección" al enfrentar en una serie de partidos amistosos a Guatemala en 1923; además que de 1924 a 1928 ganó 4 títulos de liga en forma consecutiva. Son precisamente esos 4 trofeos de hace casi 90 años la "manzana de la discordia" en esta discusión: ¿Cuentan, o no?

Los 10 equipos fundadores de lo que hoy es la Primera División, temporada 1943/44.
Si bien la Liga Mayor abrió sus puertas a equipos de otras latitudes con la incorporación de los clubes Moctezuma (Orizaba) y Selección Jalisco (Guadalajara) en 1940, no podemos hablar de una verdadera liga nacional. El fútbol se volvió profesional en México hasta 1943. Antes de ese año no existía una liga unificada y nacional, que reuniera escuadras de todos los rincones del país; al contrario, las asociaciones de fútbol estaban sectorizadas: podemos encontrar en los registros históricos que hubo ligas muy importantes e influyentes, tales como la "Liga Mayor" del DF, la "Liga de Occidente" de Jalisco, la liga del Bajío, de Veracruz, entre otras... Pero cada una organizaba sus torneos y competencias, cada torneo tenía sus campeones. Los títulos obtenidos antes de 1943, si bien igual de meritorios, no representan un verdadero parámetro, puesto que la disputa de esos trofeos fue regional, no nacional. Si queremos contar esos títulos amateurs como parte del palmarés, tendríamos que contar también los obtenidos por Chivas y Rojinegros en la Ligas de Occidente; o al Irapuato los de la liga guanajuatense, por citar algunos ejemplos.

Es una verdad innegable que la historia de algunos equipos rebasa a la historia de la Liga en la línea del tiempo, hay que entender que muchos de los trofeos que adornan las vitrinas no tienen el mismo peso histórico que otros, puesto que fueron conseguidos en épocas distintas -ojo, no quiero decir que mejores o peores, simplemente bajo circunstancias diferentes-, en donde sólo se enfrentaban equipos de la región.

Al rato el Necaxa pedirá que se le cuenten los títulos
de la época de los "11 hermanos."
Hablar del fútbol en México es hablar de clubes con una historia vasta y ganadora: América, Atlante, Necaxa, España y Asturias; Guadalajara, Atlas, Oro; A.D.O.; Unión de Curtidores... todos ellos pilares para que el fútbol sea un deporte de masas que se ha extendido como epidemia a lo largo de prácticamente todos los territorios de México. Pero, si aceptamos los criterios de unificación, el fútbol mexicano fue realmente tal hasta 1943. La historia de antes debe contarse por regiones, y por ello no podemos aceptar los títulos amateurs como parte del conteo profesional.

Ante tal situación, sería entonces el mítico Real España el máximo ganador en la historia de nuestro fútbol, y eso que tiene más de 60 años sin participar en un torneo avalado por la Femexfut. ¿ah, verdad?

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