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viernes, 3 de febrero de 2012

Castillos de arena

La situación geográfica de México lo ubica, al menos en el ámbito futbolístico, en una situación a la vez privilegiada y aislante: Somos el “rey tuerto” de una zona en donde el buen fútbol es más una utopía que una verdad. Sin demeritar el trabajo de muchas naciones que han crecido a gran velocidad con el paso de los años, México siempre ha sido conocido como el “gigante”, el único lugar en donde la combinación de diversos factores ha favorecido el desarrollo de una infraestructura futbolística sin par en la zona; aunque no siempre es bien aprovechada o encauzada.

Por muchos años se ha buscado el ingresar a competencias internacionales de mayor nivel, quizá ese deseo de destacar fuera del lugar en que la geografía nos ubicó nos ha llevado a tocar puertas que, si bien no son muy lejanas, si han buscado poner trabas y candados para evitar que lleguemos “completos” a las citas. Lejano parece ya aquella Copa América de 1993, cuando la Selección Mexicana tuvo un magnífico debut en un torneo organizado por la CONMEBOL. Esa participación sería la punta de lanza que años más tarde permitiría a los equipos de la liga mexicana el acceder a la Copa Libertadores.

El camino no fue fácil, hubo muchas trabas que vencer: arbitrajes tendenciosos, condiciones “extra” para los equipos mexicanos, desgastantes enfrentamientos previos (Pre-pre y Pre-libertadores, Interliga), grandes distancias que recorrer, estadios sin las condiciones mínimas de seguridad… y todo ello no fue pretexto para que equipos como Cruz Azul, Chivas, América, Atlas, Monarcas o Santos Laguna hayan dejado grata impresión con sus participaciones en dicho torneo. Sin embargo, a últimas fechas pareciera que algunos equipos ven esta oportunidad como una carga más que una vitrina para destacar a nivel internacional.

Lo ocurrido ayer en el ‘Volcán’, si bien ya se podía predecir, no deja de ser un duro golpe para todos aquellos que deseamos que el fútbol mexicano siga destacando en el plano internacional. Un juvenil equipo felino tuvo en sus manos la oportunidad histórica de destacar, y por errores propios dejaron ir la oportunidad de avanzar a la fase de grupos en manos de un equipo Chileno ordenado, peligroso al contragolpe y que nunca perdió la concentración ni el orden. Se podrá decir que fueron las oportunidades fallidas, la expulsión de Rivas y el subsecuente penal lo que conllevó a la derrota final; pero la verdad es que todo tiene un origen muy claro: la negativa del Director Técnico de darle importancia al torneo continental, en pos de la continuidad a nivel casero.


¿Qué quiegues? a mí no me impogta esa m$%% de la copa.

El caso del “Tuca” es muy interesante y complejo de analizar: Llegó a jugar para el Atlas a finales de la década de los años 70 (incluso desciende con el equipo rojinegro en 1978), de ahí pasó por Toluca, Coyotes Neza, Monterrey y Pumas, en donde todo mundo recuerda su último gol como profesional: un potente disparo de tiro libre que se incrustó en la portería de Adrián Chávez, gol que le valió a la UNAM su tercer título de liga. A partir de ahí se sumergió en el mundo de la dirección técnica, tomando el mando de sus queridos Pumas para la temporada 1991-1992, y desde entonces el fútbol mexicano no puede concebirse sin su afamado bigote gritando y regañando desde la banca de alguno de los equipos participantes. Más de 20 años contínuos como técnico de varios equipos hablan de la constancia, del conocimiento que tiene del sistema de la liga y de su gran capacidad como entrenador. Nunca lo han corrido de ningún equipo a mitad del torneo, y siempre que termina o rescinde contrato, son varios clubes los interesados en hacerse de sus servicios. 3 títulos de liga (Chivas en el Verano 97, UNAM en el Clausura 2009 y Tigres en el Apertura 2011) avalan su palmarés.



El famoso "Tucazo".


Por mucho tiempo fue considerado un técnico salvador de equipos con problemas de descenso (sobre todo en sus distintas etapas con los Tigres, a quienes ha levantado varias veces de ser un equipo en el fondo del porcentaje, a pelear finales; así como en su segunda etapa con Pumas), y también se le consideró un técnico que “sabía jugar fase regular, mas no liguillas”. Por números no queda, el “Tuca” es un tipo con capacidad y calidad comprobadas, con un conocimiento como pocos del medio, y cuyos equipos saben ser constantes, aún cuando se ha ganado muchos críticos por su estilo de juego.

¿Por qué entonces, si ya ha ganado prácticamente todo en casa, no se arriesga a brillar en planos más elevados? Su prestigio se mantendría intacto si hubiera decidido volcar sus fuerzas a la Libertadores este semestre; pero prefirió seguir navegando tranquilo en las mediocres aguas nacionales. No se hasta qué punto tendrá injerencia en la toma de decisiones del club, pero yo no puedo sacarme de la cabeza el pensar qué habría pasado si la directiva hubiera sido firme y clara al respecto de sus prioridades para este semestre. ¿Y si el presidente del equipo hubiera hecho público su deseo de ver trascender a los Universitarios en la Copa Libertadores? Pero el hubiera es el tiempo de los tontos, y ya no hay marcha atrás.

A mí me da mucha pena que algo por lo que tanto se luchó y por lo que tanta gente se esforzó en conseguir sea ahora despreciado por técnicos que prefieren ser ídolos de barro en sus zonas de confort, por directivos miopes que no encuentran la forma óptima de compaginar calendarios para no asfixiar a los equipos que participan en ambas competiciones, por dirigentes que no ceden cambios de horario para “echarle la mano” a los equipos que tienen juegos en jueves y sábado… Esas actitudes demuestran que en México se sigue priorizando el beneficio personal antes que el colectivo, y así será muy difícil que podamos avanzar al ritmo deseado.


Juego con línea de 9 en el fondo, ¿y qué? así fui campeón.

A manera de colofón, admito que me quedo frustrado y con un mal sabor de boca por ver que el campeón vigente fue echado a la primera de un torneo en el que a varios nos gustaría ver siempre a los equipos mexicanos destacar. Ojalá que en un futuro cercano los dirigentes sean honestos y establezcan desde un principio si quieren o no participar; para que así los equipos que compitan sean aquellos que valoren realmente el escaparate al que llegan, y a su vez dejemos a los “cangrejos” reinando en sus pequeños castillos de arena, y todos felices.

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